domingo, 13 de septiembre de 2015

Nadie está a salvo, y todos podemos ser Aylan




    “Me río mucho con tus chistes”, suelen decirme cuando me presentan a alguien o un desconocido me para por la calle para comentar mis viñetas. No les rebato, pero me gustaría decirles, a veces lo he hecho cuando hay confianza, que mis chistes no son graciosos, no es mi intención, sino quieren ser son una crítica dibujada de la estafa política a la que nos someten, en el mundo entero.
 La pasada semana me sentí “obligado” a utilizar la horrible imagen de Aylan, el niño sirio que las olas arrojaron a la orilla de la playa, la naturaleza es sabia, para que todos sintiéramos vergüenza. Ayudó la fotógrafa Nilüfer Demir, porque sin aquella foto, como otros miles de niños y adultos, el pequeño hubiera muerto en el anonimato, por culpa de la codicia y el desprecio de unos, y la desidia de otros.
 No lo dudé, a la hora de trasladar la imagen de la tragedia a mi sección de “humor”. Pero me costó mucho esfuerzo hacerlo, no por falta de ideas, que eso lo tenía claro, sino porque antes, durante y poco después, no podía parar de llorar y las lágrimas me enturbiaban la imagen. 
 “Todos somos cómplices” era el titular que encabezaba la viñeta, en la que el mar aparecía completamente negro de luto; aunque el luto no era dedicado en exclusiva al niño muerto de la foto sino a la humanidad entera, que lleva mucho tiempo muriendo, si es que muerta no está ya.
  Hace años, publiqué en este periódico una viñeta en la que el personaje,decía: “Cada vez que llega una patera, voy a ver si también estoy dentro”. Porque nadie está a salvo de la barbarie de la ambición, el fanatismo y el abuso de poder, y todos podemos ser Aylan. 


Pep Roig (”Última Hora-Domingo”) 13-09-15

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